lunes, noviembre 13

ORDO AB CHAO (5ª ENTREGA)

RENÉ GUÉNON

No podemos pensar en reproducir aquí lo que René Guénon ha escrito sobre la Francmasonería, y nos ceñiremos a lo esencial, es decir señalar que han señalado las limitaciones de esta organización en el orden esotérico, de manera más explícita que los grandes akbarianos que le precedieron. En todo caso, dado que su función le impedía situarse en el punto de vista del esoterismo islámico propiamente dicho, que sin embargo le inspiraba, consideró estas limitaciones situándose ante todo desde la perspectiva de la realización iniciática. Es tomando el ejemplo de la Masonería, que enuncia y desarrolla la distinción capital entre lo “operativo” y lo “especulativo”, en el capítulo XXIX de Apreciaciones sobre la Iniciación: « Es fácil darse cuenta de lo que queda en el caso de una iniciación que ya no es más que “especulativa”: la transmisión iniciática sigue subsistiendo, ya que la “cadena” tradicional no se ha interrumpido; pero en lugar de la posibilidad de una iniciación efectiva si no hay defectos individuales que la impidan, no hay más que una iniciación virtual, y condenada a permanecer como tal por la misma fuerza de las cosas, puesto que la limitación “especulativa” significa propiamente que ese estadio no puede ser ya superado ».
A esta primera limitación se añade otra, inherente a la naturaleza de la iniciación masónica, que es una iniciación de oficio. En efecto, como René Guénon ha recordado en diversas ocasiones (refiriéndose tipológicamente a lo que representa la casta de los Vaishyas en el hinduismo), una iniciación de este tipo no puede transmitir más que «los conocimientos que le convienen especialmente»; y éstos «no representan, al menos en principio, más que una parte limitada de los “pequeños misterios” tal como los hemos definido » , Debemos recordar esta definición, pues la confusión es grande en este punto esencial. Se trata, por una parte, de un “conocimiento de la naturaleza” primordial, o en otros términos del orden “físico” o “cosmológico”, opuesto al orden metafísico; por otra parte, se trata de los misterios que “conciernen únicamente las posibilidades del estado humano”, por oposición a los que se relacionan con lo que está más allá, es decir la realización de los estados supra-individuales, y sobretodo, la realización metafísica, que es la única que de verdad importa.
Esta segunda limitación es más esencial que la primera, pues tiene que ver, no con un estado pasajero de degeneración que sería posible remediar, al menos en principio, sino con la propia constitución de la Masonería. Cuando en el mismo capítulo, René Guénon escribe: « Debemos insistir en el hecho que una tal degeneración de una organización iniciática no modifica en nada su naturaleza esencial, y que incluso basta la continuidad de la transmisión para que, si se presentan circunstancias más favorables, sea siempre posible una restauración, restauración que necesariamente debería ser concebida como un regreso al estado “operativo” », no vemos que podría significar este regreso, si no es el ejercicio tradicional del oficio de masón; ni por medio de qué milagro la iniciación masónica podría dar acceso a los “grandes misterios”, incluso en el caso en que esta hipótesis, que aparece a la vez como la más favorable y la más improbable, se realizara de forma efectiva.


(CONTINUARÁ...)

jueves, noviembre 9

DIOS..., según Borges

El porvenir es tan irrevocable como el rígido ayer,
No hay una cosa que no sea una letra silenciosa
En la eterna escritura indescifrable, cuyo libro es el tiempo.
Quien se aleja de su casa, ya ha vuelto.
La vida es la senda futura y recorrida,
El rigor ha tejido la madeja.
No te arredres, la ergástula es obscura,
La firme trama es de incesante hierro
Pero en algún recodo de tu encierro
Puede haber una luz, una hendidura
El camino es fatal como la flecha,
Pero en las grietas está DIOS que acecha.

Jorge Luis Borges

martes, octubre 17

ORDO AB CHAO (4ª entrega)

EL CHEIK ELÎSH

El segundo maestro akbariano que ha mostrado interés por la Francmasonería es el Cheik Elîsh, cuya función prolonga la del emir Abd al-Qâdir. Como sabemos este maestro inspiró a René Guénon de manera directa. Citaremos aquí, por el interés que tiene para nuestro estudio, un pasaje de una carta que éste dirigió a Frithjof Schuon en 1946 en el curso de los intercambios epistolares sobre cuestiones planteadas por Marcel Clavelle (Jean Reyor) sobre la Masonería. . Tras recordar que los Masones siempre han practicado el exoterismo del mundo en el que vivían, y que “respecto del Islam en concreto, nadie en los países islámicos ha pensado nunca que haya incompatibilidad alguna, tanto desde el punto de vista esotérico como exotérico”. René Guénon evoca «un ejemplo ilustre, el del emir Abd al-Qâdir quien, aparte de su papel exterior, era un mutassawif eminente (lo que naturalmente parecen ignorar los historiadores europeos), y que se hizo recibir masón durante su estancia en Alejandría. Y algo más: el Cheik Elîsh decía que “si los masones comprendieran bien sus símbolos, serían todos musulmanes”; y a propósito de ello, explicaba las 4 letras del nombre de Allah, desde el punto de vista de sus formas, en correspondencia con la regla, el compás, la escuadra y el triángulo..., pero prefiero no mencionárselo a Clavelle, al menos por ahora, para no influenciarle en un cierto sentido».
Las palabras del Cheik Elîsh muestran como hay que entender el interés por la Francmasonería de los representantes de la doctrina akbariana.; explicitan las razones profundas de la afiliación masónica de Abd al-Qâdir, así como las reservas de René Guénon en relación con Clavelle, típicas de su actitud constante. Aunque en sus escrito no se presente como musulmán, ello no significa que su pensamiento e intención sean distintas a las del Cheik Elîsh. Es un dato que no hay que perder nunca de vista cuando se quiere captar el sentido de sus estudios sobre la Masonería. Ésta presentaba una ventaja decisiva para la transmisión de la enseñanza de Ibn Arabî, pues era en Occidente la única capaz de aceptar el punto de vista esotérico, y de aceptar la legitimidad de formas tradicionales distintas al cristianismo. La Francmasonería ofrecía pues el único punto de apoyo utilizable para la expresión de la doctrina universal vehiculada por el Islam.



(Continuará...)

domingo, octubre 1

ÍTACA

KONSTANTIN KAVAFIS

Del poema “ÍTACA” (1911)


“…
Ten siempre a Ítaca en la memoria
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje
Mejor que se extienda largos años;
Y en tu vejez arribes a la isla
Con cuanto hayas ganado en el camino,
Sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieses emprendido
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre te encuentres, no te engañara Ítaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
Comprendes ya qué significan las Ítacas.”

sábado, septiembre 23

ORDO AB CHAO (3ª entrega)

III

LOS MAESTROS AKBARIANOS

EL EMIR ABD AL-QÂDIR

La mención de Abraham conduce al examen de la posición masónica del emir Abd al-Qâdir, quien escribía: « Hay para mí una cierta herencia de parte de Abraham: en el amor que le profesan las criaturas, pues dijo: “Crea para mí un lenguaje de verdad destinado a los (hombre de) los últimos (tiempos)” (Cor., 26, 84). Allah escuchó su súplica, de manera que la mayoría de religiones y comunidades tradicionales tienen en común el amor que le profesan ». La mención de este “lenguaje de verdad destinado a los hombres de los últimos tiempos”, relaciona claramente la función del emir con la de René Guénon. Para nosotros, es desde esta perspectiva especial como hay que comprender su entrada en la Francmasonería.

Lo más sorprendente, leyendo los documentos sobre este tema, es el malentendido que revelan. Recordemos las circunstancias. En 1860, tras la proclamación de un decreto concediendo los mismos derechos a musulmanes y no musulmanes en el Imperio otomano, se fomentaron revueltas en Damas, ciudad donde reside el emir, dirigidas especialmente contra la comunidad cristiana. Abd al-Qâdir interviene para protegerla, salvando así a miles de cristianos de una muerte segura. En este caso, su inspiración y manera de obrar no son más que las de un musulmán conocedor de los aspectos interior y exterior de su religión. Exteriormente, confiere a sus protegidos el estatuto de huéspedes, que les convierte en inviolables . Interiormente, todo lleva a creer que tenía el presentimiento de los nefastos efectos de recurrir a la “pequeña” guerra santa en unos momentos en que, especialmente por su intermediación, Occidente era puesto en contacto por primera vez con la enseñanza universal contenida en la revelación muhammadiana.
El malentendido nacerá del hecho que los Francmasones darán una significación masónica a este comportamiento, basado en los principios y la ley del Islam. En su reunión del 20 de Septiembre del mismo año, la Logia Henri IV de París, por voz del hermano Silberman, sugiere el manifestar su agradecimiento al emir por “sus actos eminentemente masónicos”, y ofrecerle la afiliación a esa Logia. En la primera carta que le envían, los miembros de la Logia Henri IV declaran “ofrecer un tributo de admiración a quien, por encima de los prejuicios de casta y religión, se ha mostrado ante todo como hombre, y no ha seguido más que la inspiración de su corazón para oponer un muralla inexpugnable a los furores de la barbarie y del fanatismo” . Olvidando con demasiada facilidad que esa “inexpugnable muralla” se había hecho necesaria por la única razón del decreto imperial que sustraía a los cristianos de Damas la protección secular que le había asegurado la ley islámica, y por otra parte, que esa muralla sólo podía erigirse en base a otro aspecto de esa misma ley, a saber, el respeto y la protección debidas a un huésped. Los principios masónicos no tenían nada que ver en ello. Sin embargo, en su respuesta, de fecha 15 rajab de 1277, Abd al-Qàdir acepta con alegría la propuesta, manifiesta su “deseo de aceptar la fraternidad de amor, y compartir las misma ideas que vosotros sobre el conjunto de vuestras sublimes reglas”, y se declara dispuesto a aceptar “todas las buenas ideas que os venga al espíritu”.
Esta respuesta confirma que la perspectiva masónica confluye con un aspecto del esoterismo islámico que convierte en posible un acuerdo; pero es evidente que el emir no hubiera podido considerar como “buenas” otras ideas expresadas en el seno de la Logia Henri IV que, seguramente, no le eran comunicadas: “Estamos demasiado imbuidos del gran y saludable principio de la igualdad masónica como para postrarnos ante un de nuestros Hermanos, y para pensar que un hombre, por distinguido que sea en la vida civil, pueda honrar la Francmasonería por el hecho de hacerse admitir en su seno”. No era ésta la posición del emir. Si su presencia efectivamente honraba la Francmasonería no era a causa de su rango “en la vida civil”, sino más bien por el eminente grado que poseía dentro del esoterismo islámico, grado que sus “hermanos” masones no podían siquiera concebir, y que él mismo les ocultaba escrupulosamente. Lo que el Orador espera de él es que “ondee desde lo más alto de las mezquitas la bandera de la tolerancia frente al estandarte del Profeta”, pues “ el Emir Francmasón es para nosotros la cuña hincada en la roca de la barbarie, el golpe destinado a abatir la ignorancia en un tiempo próximo”. En la misma época, el Gran Oriente no se ocultaba de decir que “la influencia de la Masonería entre los árabes podría ser una gran ayuda para la colonización”. Hay que reconocer que el exceso de tales aseveraciones se explica en buena medida por el “clima intelectual” de la época. Lo que no obsta que deban ser recordados pues aclaran el origen de las incomprensiones y malentendidos que han subsistido hasta hoy.

En este contexto, vale la pena referirnos a un último elemento: la advertencia hecha por Abd al-Qâdir en su Leerte aux Français : “ Si musulmanes y cristianos me hubieran escuchado, hubiera acabado con sus disputas: se hubieran convertido en hermanos exterior e interiormente. Pero no han prestado atención a mis palabras: la Sabiduría de Dios ha decidido que no estuvieran unidos en una misma fe”. Para el emir, esta fe no podías ser más que la fe en la revelación islámica. Por otra parte, notemos que la fraternidad proyectada era a la vez exterior e interior, de manera que no podía ser la fraternidad masónica. Se trataba en realidad de una tentativa de reconciliación tradicional, de la que encontramos ecos en ciertos pasajes de los “poemas metafísicos”que encabezan el Livre des Haltes . Esta tentativa se inspiraba en la perspectiva doctrina del Livre des Chatons des Sagesses, y procedía del mismo espíritu, pues el papel de esta obra en el esoterismo islámico es mostrar las vías de una “reconciliación divina universal” . No obstante, Abd al-Qâdir sigue diciendo: “ Sólo la vuelta del Mesías hará cesar sus querellas; pero no los reunirá sólo por la palabra, aunque resucite a los muertos y cure ciegos y leprosos. No los reunirá más que por la espada y la lucha a muerte”. Tratándose del Mesías, esta advertencia encierra una alusión a la guerra santa (jihâd), Sin embargo, incluso así, se trata ante todo de la “gran” guerra santa, es decir de la guerra santa interior simbolizada por la espada, que consiste en proclamar la función cíclica de la Forma muhammadiana cuando los privilegios que comporta son ignorados o combatidos por los ignorantes.


(Continuará)

jueves, septiembre 14

DINHEIRO

Com Dinheiro pode-se comprar uma casa, mas não um lar.
Com Dinheiro pode-se comprar uma cama, mas não o sono
Com Dinheiro pode-se comprar um relógio, mas não o
tempo.
Com Dinheiro pode-se comprar um livro, mas não o
conhecimento.
Com Dinheiro pode-se comprar comida, mas não o apetite.
Com Dinheiro pode-se comprar posição, mas não respeito.
Com Dinheiro pode-se comprar sangue, mas não a vida.
Com Dinheiro pode-se comprar remédios, mas não a saúde.
Com Dinheiro pode-se comprar sexo, mas não o amor.
Com Dinheiro pode-se comprar pessoas, mas não amigos.

jueves, agosto 10

ORDO AB CHAO (2ª entrega)

II

LA ENSEÑANZA MASÓNICA SEGÚN EL TASAWWUF





Para mayor claridad empezaremos mostrando como son enunciadas en el tasawwuf la verdades principiales sobre las que reposa la organización masónica. La referencia más inteligible nos parece ser el capítulo del Livre des Chatons, que trata de “una Sabiduría del alma en un Verbo de Yûnus (Jonás)” . Es la única parte de la obra en la que se trata del “arte de construir”, citado en relación a la construcción del Templo que devendrá el de Salomón: « David quiso construir el Templo de Jerusalén (al-bayt al-muqaddas), e inició su construcción en repetidas ocasiones, pero cada vez que estaba a punto de acabarse se venía abajo. Se lamentó ante Allah, quien le respondió: “Esta Casa que es la Mía no será construida por alguien que haya derramado sangre”. David dijo entonces: “¡Oh Señor! ¿Acaso no lo he hecho por Ti?. (Allah) respondió:”cierto, pero (los que has matado), ¿no eran Mis servidores?”. (David) replicó: “¡Oh Señor!, haz que sea construida por alguien de mi descendencia”. Allah le reveló, por inspiración: “Es tu hijo Salomón quien la construirá”. La finalidad de esta historia es mostrar los cuidados que hay que tener por la constitución humana; es preferible mantener su existencia antes que destruirla ».
Este texto reviste una particular significación, tanto para la Francmasonería como para el cristianismo: los Evangelios considerar el ser crístico, que es el símbolo de la constitución humana, como un Templo. Por otra parte, establecen un paralelo entre la estancia de Jonás en el vientre de la ballena, y los “tres días y tres noches” en los que el Hijo del hombre estuvo “en el seno de la tierra”, antes de su Resurrección. Al igual que, como recuerda Ibn Arabî al principio del capítulo, el hombre esta compuesto de espíritu, alma, y cuerpo, el Templo de Salomón comprende también tres partes: el Santo de los Santos, el Santo y el Umbral, que corresponden a aquellos tres elementos. En cualquier caso hay que destacar la indicación dada por el título del capítulo, donde la Sabiduría de Jonás es calificada de nafsiyya, en referencia al primer versículo de la sura “Las Mujeres”: «¡Oh hombres!, tened piadoso temor de vuestro Señor que os a creado a partir de un alma (nafs) única, y que de ella creó su esposa, y que a partir de esta pareja ha creado una multitud de hombres y de mujeres » (Cor., 4, 1). El “alma única” es una designación de Adán, considerado no como la manifestación primordial del Hombre Universal, sino en su función cíclica de “padre de los hombres” . La Sabiduría de Jonas se reporta al hombre como tal considerado en su especificidad, o lo que es lo mismo, a la “humanidad integral” tal como la definió René Guénon en su estudio sobre el Gran Arquitecto del Universo: « La Francmasonería en el sentido universal se identifica a la Humanidad integral considerada en la culminación (ideal) de la Gran Obra constructiva» . La adecuación con la perspectiva masónica se hace más evidente si precisamos el sentido de “nafsiyya” a la luz de un episodio de la vida del Profeta al que ya nos hemos referido . El Profeta se levantó al ver pasar el cortejo fúnebre de un judío. Sus allegados le dijeron: “¡Pero si se trata del cortejo de un judío!”. El Profeta respondió: “¿No era acaso un hombre?”, utilizando para designar a éste el término nafs: “A laysa nafsan”. El difunto es honorado aquí en su calidad específica de hombre en el sentido de “hijo de Adán”, es decir con independencia de los actos buenos o malos que haya podido cometer , e incluso con independencia de la religión que practique . Es el hombre considerado en la eminencia y la pureza original de su naturaleza primordial, esa “fitra” que el esoterismo islámico relaciona tipológicamente con Abraham. Es con este punto de vista con el que se relaciona la doctrina de “la equivalencia principial de las almas”. Ibn Arabî cita al respecto el dicho de un “hombre de bien” recogido por Qushayrî en su Rízala: « El que piensa que su alma es mejor que la del Faraón no posee el Conocimiento » . Todo ello nos permite ver como la perspectiva esotérica de la Francamasonería se comprende y se integra en el seno del tasawwuf.


(Continuará...)